Mordedores seguros para perros: cuáles recomiendo y cuáles no compraría
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Si buscas un mordedor para tu perro, probablemente te hayas encontrado con muchísimas posibilidades: snacks deshidratados, astas de ciervo, pezuñas, huesos, mordedores de nylon, madera, snacks de colágeno y un montón de opciones que se venden en casi todas las tiendas como naturales, resistentes o incluso beneficiosas para los dientes.
Que un mordedor sea natural o dure muchísimo no significa necesariamente que sea una buena opción. Cuanto más resistente sea un mordedor, más durará, pero también aumentará el riesgo de que lo que termine rompiéndose no sea el mordedor, sino un diente.
Y además hay otra cosa que no me gusta nada: ofrecerle al perro algo que huele o sabe a comida y que, por mucho que lo intente, no puede llegar a comer realmente, generándole cada vez más frustración.
¿Por qué puede ser peligroso un mordedor demasiado duro?
Los perros pueden ejercer una presión considerable al morder y, cuando un objeto les resulta especialmente atractivo, algunos llegan a apretar con mucha intensidad.
Si además el mordedor es extremadamente duro y apenas cede, esa presión recae directamente sobre los dientes, aumentando el riesgo de fisuras o fracturas dentales.
Las astas, los huesos muy duros, las pezuñas y determinados mordedores sintéticos aparecen de forma recurrente entre los productos que los veterinarios desaconsejan precisamente por este motivo.
Además, con cualquier mordedor también tenemos que valorar otros riesgos:
- que se rompan trozos que el perro pueda tragarse;
- que pueda atragantarse;
- que aparezcan bordes o fragmentos afilados, causando heridas en la boca y en el aparato digestivo si son ingeridos;
- que un trozo demasiado grande llegue al aparato digestivo y provoque una obstrucción;
- y, en algunos perros, que el propio mordedor genere frustración si huele o sabe a "bicho" pero resulta prácticamente imposible de consumir.
Por eso no existe realmente un mordedor que sea seguro para absolutamente todos los perros.
Hay que elegirlo según su tamaño, edad, dientes y, sobre todo, cómo mastica ese perro.
La regla de la uña
Esta es probablemente la forma más sencilla de hacer una primera criba.
Intenta presionar el mordedor con la uña.
Si puedes dejar cierta marca o el material tiene algo de flexibilidad, bien.
Si es completamente rígido y tu uña no consigue marcar absolutamente nada, no descarta automáticamente a ese mordedor pero hay que vigilar con especial precaución cómo se comporta tu peludo con ese mordedor y la fuerza que ejerce sobre él.
No significa que todo lo que supere esta prueba sea automáticamente seguro ni al contrario. También hay que mirar tamaño, forma, posibilidad de que se rompa y comportamiento del perro con el mordedor en concreto.
Astas de ciervo
Durante años se han vendido muchísimo porque tienen tres características muy atractivas:
son naturales, no huelen demasiado para nosotros y duran una barbaridad.
Pero precisamente ese último punto es el problema: un asta de ciervo es extremadamente dura. Y además, hay otra cuestión que tampoco me convence: para el perro, el asta sigue oliendo a animal. Es decir, le estamos dando algo que su nariz le dice que es comestible, pero que por mucho que roa apenas puede ingerir. En algunos perros esto puede hacer que cada vez muerdan con más intensidad .
Y ahí juntamos dos cosas que no me gustan nada: un perro empeñado en comerse algo y un material extremadamente duro que no cede.
Por eso en Guauful dejamos de vender astas de ciervo hace más de dos años.
Que un perro haya utilizado astas durante años sin romperse ningún diente no significa que sean inocuas. Yo prefiero no asumir ese riesgo teniendo tantísimas otras opciones buenas entre las que elegir.
Pezuñas
Con las pezuñas tengo prácticamente la misma opinión: son muy duras y pueden provocar fracturas dentales.
Además, al desgastarse pueden aparecer bordes y fragmentos afilados que pueden causar heridas en la boca y en el tracto digestivo si son ingeridos.
Así que tampoco son un mordedor que encontraréis en Guauful.
Huesos deshidratados
Los huesos deshidratados tampoco me gustan como mordedor. Al masticarlos pueden astillarse o desprender fragmentos que el perro termina tragando.
Esos trozos pueden irritar o lesionar el aparato digestivo, quedarse atascados o incluso acumularse y compactarse junto con las heces, provocando estreñimiento severo u obstrucciones intestinales. Por eso también retiramos hace ya tiempo todos los snacks deshidratados que contenían huesos: cuellos de pollo, colas de ternera, etc.
Además, uno de los huesos más populares que puedes encontrar en tiendas de animales son los huesos de jamón, que tienen un contenido muy elevado de sal, que puede ser perjudicial para nuestros peludos.
Mordedores de nylon
Los mordedores de nylon “indestructibles” merecen una mención aparte.
Precisamente esa característica, que suele venderse como una ventaja, es lo que a mí menos me convence. Si algo está pensado para que el perro pueda morderlo durante horas sin apenas hacerle mella, significa que estamos poniendo sus dientes a trabajar contra un material que prácticamente no cede.
“Indestructible” no es, para mí, un buen reclamo cuando hablamos de mordedores.
Y para más inri, muchos de estos mordedores llevan aromas o sabores a bacon, pollo, carne o similares para hacerlos más atractivos.
Es decir, hacemos que un trozo de nylon huela a comida, se lo damos al perro para que lo muerda y, al mismo tiempo, pretendemos que no intente comérselo.
Algunos perros simplemente lo roerán tranquilamente, pero otros pueden insistir cada vez más intentando arrancar y consumir aquello que huele y sabe a alimento.
Y cuanto más intensamente lo intenten, más estamos exponiendo los dientes a un material que prácticamente no cede y generamos más frustración en el perro.
¿Y qué pasa con los microplásticos?
Además está la cuestión del propio material que el perro va desgastando.
Si después de varias sesiones ves un mordedor de nylon lleno de marcas, arañazos y pequeñas zonas desgastadas, parte de ese material se ha desprendido. Y, teniendo el mordedor dentro de la boca, es razonable pensar que una parte puede acabar siendo ingerida.
Lo que todavía no sabemos bien es cuánto microplástico puede desprender concretamente un mordedor de nylon durante su uso ni qué relevancia tendría esa exposición a largo plazo.
Así que no voy a decir que un mordedor de nylon vaya a provocar un problema de salud por microplásticos porque, a día de hoy, no tenemos evidencia suficiente para afirmarlo.
Pero personalmente, si puedo evitar que mi perro pase horas raspando e ingiriendo pequeñas partículas de plástico, prefiero hacerlo.
Entre su dureza, el desgaste del material y el hecho de aromatizar algo no comestible para animar al perro a morderlo, es un tipo de mordedor que no me convence.
Entonces, ¿qué mordedores sí recomiendo?
Aquí prefiero hablar de opciones que considero más razonables y no de mordedores “100% seguros”, porque cada perro es un mundo y hay que ver cómo se comporta con las distintas durezas y texturas de los mordedores.
Masticables comestibles que se van ablandando
Me gustan especialmente los mordedores que permiten al perro hacer el trabajo de masticación pero que, con la saliva y el propio mordisqueo, van cediendo y desgastándose.
Dependiendo del perro pueden ser, por ejemplo:
- nervios o tendones;
- snacks de colágeno;
- pieles, orejas y otros mordedores animales adecuadamente procesados;
- snacks de masticación de textura suficientemente flexible o crujiente.
Madera específica para perros
Para los perros a los que les encanta roer palos, existen mordedores fabricados con determinadas maderas y preparados específicamente para este uso.
En Guauful hemos preferido la madera de olivo, que tiende a desgastarse en fibras en lugar de producir astillas puntiagudas, frente a opciones extremadamente duras como las astas.
Pero aquí también hay que utilizar el sentido común.
La madera sigue siendo madera. Hay que vigilar cómo se está desgastando, retirarla si aparecen grietas o trozos peligrosos y comprobar periódicamente que sigue siendo adecuada para ese perro.
No daría simplemente cualquier palo que encontremos en el parque.
Juguetes de caucho/resuna con cierta flexibilidad
También pueden ser una muy buena opción para perros a los que les encanta morder.
Lo importante es elegir una resistencia y tamaño adecuados.
Si el objetivo es que sea absolutamente imposible hacerle una marca, probablemente estemos volviendo a equivocarnos de criterio.
El tamaño importa
Un mordedor puede tener una textura estupenda y seguir siendo peligroso si es demasiado pequeño.
Debe ser suficientemente grande para que el perro no pueda tragárselo entero.
Además, según se va consumiendo, llega un momento en el que ese mordedor que inicialmente tenía un tamaño perfecto se convierte en un trozo pequeño.
Ese es el momento de retirarlo si nuestro perro tiende a ingerir pedazos enteros o es muy ansioso con la comida.
¿Hay que vigilar al perro mientras mastica?
Sí.
Especialmente las primeras veces que le damos un producto nuevo (pero yo lo haría siempre).
Hay perros que roen tranquilamente durante media hora y perros que tienen una única misión en la vida: partir aquello en tres trozos y tragárselos antes de que tú puedas reaccionar.
El mismo mordedor puede ser perfectamente manejable para el primero y una mala elección para el segundo.
Por eso siempre recomiendo observar cómo mastica cada perro.
¿Los mordedores limpian los dientes?
Sí, masticar determinados productos produce una acción mecánica sobre la superficie dental. Dependerá de la dureza y tamaño del masticable. Podemos combinar esta acción mecánica que se suele producir en los molares del perro con algún suplemento o pasta de dientes para mantener la higiene del resto de la boca.
Mi lista de mordedores que evitaría
Si tuviera que resumir todo este artículo en una lista muy sencilla, yo evitaría:
Astas de ciervo: demasiado duras y especialmente atractivas para el perro por su origen animal.
Pezuñas: demasiado duras y pueden generar bordes.
Huesos deshidratados: riesgo dental y digestivo.
Mordedores de nylon extremadamente duro: por su dureza, por el desgaste del plástico y porque muchos están aromatizados para resultar comestibles sin serlo realmente.
Cualquier producto que se esté rompiendo en trozos grandes o afilados: aunque inicialmente fuera una buena opción.
¿Qué mordedor elegiría para mi perro?
No existe uno que sea perfecto para todos.
Para elegirlo miraría cinco cosas:
- Dureza
- Tamaño
- Forma de masticar. No es lo mismo un perro que roe que uno que intenta partir.
- Edad y estado de los dientes. Un cachorro, un adulto y un perro senior no tienen la misma boca.
- Cómo se desgasta. Hay que revisarlo mientras se utiliza.
En Guauful somos bastante pesados con esto.
Hemos dejado de vender productos que se venden estupendamente porque no nos convencía tenerlos en la tienda.
Preferimos ofrecer menos opciones, pero que sean productos que daríamos también a nuestros propios perros.
Porque que algo dure tres meses no sirve de mucho si por el camino acabamos con una muela rota.